Aguas termales y esquí: La Ecuación Perfecta

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Hay pocas cosas más relacionadas que un día de nieve con una sesión de baño caliente después de la montaña. Pero mucho antes de que existieran los jacuzzis, existía el mejor regalo de la Madre Naturaleza para el esquiador o snowboarder agotado: las aguas termales. Estos humeantes calderos de agua mineral brotan de la tierra y desembocan en ríos y lagos. Algunas veces se forman naturalmente y otras veces los humanos han tenido que acorralar a estas aguas curativas en piscinas. De cualquier manera, las aguas termales son la respuesta a los músculos adoloridos y la manera perfecta de celebrar un día de nieve intenso.

People enjoy an evening hot springs soak, lit by lanterns.

Mark Abma y Chris Rubens disfrutando de un baño de aguas termales por la noche. Foto: Eric Berger.

En la Columbia Británica, tenemos la suerte de tener muchas fuentes termales, tanto naturales como artificiales. A menudo se encuentran cerca de resorts de esquí y zonas de esquí backcountry, con una alta concentración alrededor de la famosa carretera Powder Highway.

Cuando piensas en aguas termales y esquí, generalmente el complejo Fairmont Hot Springs Resort es el primero que te viene a la mente. Esta pequeña colina de esquí es conocida mayormente por sus aguas termales y su ambiente familiar y relajante. Hay muchas aguas termales en la Columbia Británica que están cerca de resorts de esquí y este circuito de aguas termales sigue la carretera Powder Highway. La costa de la Columbia Británica tiene la suerte de contar con aguas termales propias, además de resorts de esquí de primera como Whistler Blackcomb y las montañas de North Shore en Vancouver. Desde la costa hasta las Montañas Rocosas, el agua caliente y la fría nieve van de la mano.

Two skiers conquer moguls covered in fresh powder.

Mark Abma y Chris Rubens en las montañas Selkirk de la Columbia Británica. Foto: Eric Berger.